Existe un campo de la ilustración cuyo fin es sacar a la luz personajes y ambientes que nos deben contar una larga historia. Su componente básico debe ser una buena dosis de imaginación y tener un engranaje compacto para crear seres y situaciones nunca antes vistas.

Eso es lo que le sobra al joven ilustrador francés Vincent Gallut, un nuevo mago del lápiz que se graduó hace apenas un año en la George Melies Animation School de París y que ya trabaja en una gran compañía del entretenimiento, la Tonnbox Entertainmet, en Canadá.

Prefiere que le digan que es un artista conceptual en este mundo de la animación, que también escribe sus propias historias e ilustraciones y que un día espera poder hacer sus propias películas. Desde luego, echando un ojo a su portfolio entiendes que esa posibilidad va por buen camino.

Autoretrato de Vincent Gallut.

“Mi trabajo bebe mucho de la memoria y de la nostalgia, tengo grandes recuerdos de mi niñez y guardo muchas imágenes, escenas y sonidos en mi cabeza que me lo recuerdan constantemente. Pero no todo es felicidad absoluta. También me gusta mucho mostrar el lado menos agradable de las cosas. Creo que los niños deben saber experimentar con estos sentimientos en un teatro y no solo con las cosas alegres. También me encantaría poder trabajar en la narrativa de cuentos e historias para desarrollar los personajes y lo que quieren decir”, comenta Vincent.

Con una clara influencia de los años 80 y de películas como como La Cosa, Alien, Akira, de fotógrafos como Bresson, Doisneau, Effleston, de ilustradores como Alisa Yufa, Chris Robinson o Ismail, Vincent está ansioso por hacer sus propias películas. “Quiero llegar a ser el mejor contador de historias o escrito de guiones y estoy plenamente inmerso en mi trabajo para conseguirlo”, asegura el artista.

Además, con el paso del tiempo su apuesta es cada vez mas intensa en mejorar el estilo, darle forma animada a los sentimientos y desarrollar unas habilidades que él ya llevaba lanzando al viento en sus blogs, una actividad que comenzó a trabajar desde los 14 años.

Esta maduración creativa le ha llevado a conocer perfectamente su estilo, sus dudas, sus miedos… “Gráficamente, mi estilo es estático y plano. Siempre he sido malo intentando crear dinamismo en las posturas. Creo que focalizo más mi trabajo y lo expreso mejor si me centro en las caras de los personales y un poco menos en el fondo, aunque también depende de que el fondo tenga algo que contar. Me encanta trabajar con las texturas, con la luz y la composición, cosa que en un trabajo tan personal y clásico debe ser básico”, comenta.

Con el color Vincent hace hincapié en otro tipo de factores personales más que seguir el estilo de las películas de animación. “No me gusta mucho abusar de la saturación de los colores y de la importancia que puede tener el amarillo en un momento determinado, pero eso va a cambiar pronto. Todo depende, también, de lo que esté haciendo en cada momento.

Ahora mismo tampoco estoy dibujando demasiado y, aunque en la metodología soy de la vieja escuela del lápiz y el papel, últimamente trabajo mucho con mi tablet en la cama. En esta aspecto de la estétita me siento influenciado por el trabajo de Milt Kahl, Teddy Newton, Shannon Tondle, Tim Burton, Daniel López o Matte Nolte”, dice.

También es muy interesante saber que Vincent se sirve de la música para hacer sus trabajos y es, como él dice, una forma de añadir un extra en la motivación. Eso le sirve para abordar el trabajo ya desde la propia concepción en su cabeza. “Me sirve como fuente de inspiración. Primero lo creo en mi cabeza, luego voy a Pinterest para ver el trabajo de viejos fotógrados, de cómo han integrado la luz en sus trabajos… Luego, poco a poco todo se va añadiendo a la idea original”, comenta.

Pero no todo ha sido tan fácil. Vincent también se ha sentido acuciado por la duda. Cómo cuando tuvo su primera experiencia como diseñador trabajando para una compañía. “No me pasó cómo cuando trabajo en mis propios proyectos, en los que surgen las ideas y las situaciones sin problemas. Me sentí confuso y dubitativo. Creo que se debió también al momento y a que todavía necesito más experiencia en ese campo. Pero prefiero ser autodidacta y trabajar por mi cuenta siempre que pueda”, comenta.

En cualquier caso, artista, dibujante, contador de historias, guionista… Vincent cuenta con un bagaje espectacular y cualquier día nos sorprenderá con una gran película tocada con su personal estilo. ¡Enhorabuena!

Fotos: Vincent Gallut

www.vincentgallut.tumblr.com

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