Pocas fueron las referencias decorativas y estéticas contemporáneas que llegaron a esta parte del mundo de un reducido número de países del Este de Europa (Polonia, Georgia, Latvia, Lithuania o Ucrania) hasta que los nuevos tiempos nos trajeron el punto de partida de una nueva identidad cultural. No ha tardado demasiado en descubrir hacia dónde se dirigía esta corriente creativa, sobre todo, gracias a la presencia cada vez mayor de jóvenes emergentes hijos de estos países en las ferias más importantes de todo el mundo.

Una de estos emprendedores y pequeños empresarios es la arquitecta y diseñadora ucraniana Victoria Yakusha, una creadora que quiere vivir el diseño en primera persona y que busca despertar todos los sentidos con sus creaciones. El fin último es conseguir una vida armoniosa y equilibrada. “En mi estudio trabajamos con un estilo que personalmente llamo “minimalismo étnico”. Creamos productos para un estilo de vida moderno en el que se profundiza en el patrimonio cultural, en el diseño sencillo y en la preservación de la naturaleza”, asegura desde su estudio.

Su primera colección de mobiliario, un campo donde ha descubierto un nuevo sentido creativo, se llama Faina y surgió tras varios años de investigación. Un período un tanto convulso políticamente, en el que la gran mayoría de los jóvenes ucranios con gran potencial creativo no tenían muy clara una identidad propia.

La diseñadora Victoria Yakusha.

Muestra de piezas de decoración.

“Nuestra colección Faina nació en el año 2014 como una reflexión artística sobre la Revolución de la Dignidad en Kiev y la búsqueda de un nuevo camino para toda una nación. Fue un momento en el que estudié las tradiciones familiares. Me llevó a descubrir, por ejemplo, las formas, las técnicas artesanales y los materiales que utilizaban en la civilización Trypillya, uno de los ejes históricos presentes en nuestra tradición histórica. Fue el punto que me sirvió para devolver todas esas tradiciones y elementos de trabajo a un estilo de vida moderno y actual”, cuenta la arquitecta.

Mesas auxiliares de la colección Faina.

Sofá de tres plazas modelo Grebin.

Butaca Lono.

“Con esta colección he querido volver a nuestras raíces y crear muebles contemporáneos utilizando materiales y técnicas de nuestros antepasados. Colaboré con diferentes artesanos para hacer piezas duraderas, texturizadas e interesantes. Descubrí, por ejemplo, que la naturaleza aparentemente frágil de la arcilla resultó ser muy estable”, comenta. A este factor se une además que, desde el estudio, persiguen un concepto de diseño honesto, en el que tanto los materiales, como la atención al detalle se sustentan en términos ecológicos y de sostenibilidad.

“Lo bueno de esta recuperación es que nos ha permitido reutilizar materiales que cohabitan en nuestra cultura desde hace mucho tiempo”.

Este nueva idea del minimalismo no es algo reciente en su forma de trabajo. Victoria lleva años aplicando en sus proyectos de arquitectura y diseño interior estos mismos conceptos; un lenguaje que aplicó desde el primer mueble que ideó. “Lo bueno de esta recuperación de tradiciones y métodos de trabajo es que nos ha permitido reutilizar materiales como la lana, la madera, la arcilla, el metal, que cohabitan en nuestra cultura desde hace mucho tiempo, para crear piezas en las que se mezclan como en un cóctel diferentes componentes. El objetivo era crear algo nuevo y atractivo” dice.

Mesa Heyb, Butaca Lono y silla Toptun.

Y aquí todo es importante, desde los bocetos preliminares, a las primeras pruebas o el proceso histórico que se hace hasta llegar a un concepto claro. Lo vemos perfectamente reflejado en uno de sus últimas líneas, la minicolección Toptun de muebles tapizados, que se inspira en los trabajos de Maria Pryimachenko, una pintora de arte popular de un pueblo de Ucrania que es la mejor representante del arte naíf y es muy conocida por las representaciones animales de su obra. “El sillón Toptun es la encarnación de un oso grande, torpe, que todavía hoy se encuentra en nuestros bosques. Y aunque inicialmente se creó para instalar en oficinas y espacios de trabajo, su aceptación para casas particulares ha sido muy curioso”, cuenta.

Aparador Pechyvo y mueble bar Solod, ambos de la colección Faina.

La arquitecto y diseñadora Victoria Yakusha con su equipo de trabajo.

Fotos: Victoria Yakusha studio

faina.design/ua

http://yakusha.com.ua

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