Nadie mejor que un profesional oriental para conseguir que un material como el bambú se presente maleable y dúctil, y termine dando forma a un asiento que parece sacado de un mundo imaginario. Y esta aseveración viene confirmada por el exagerado preciosismo y minuciosidad que los artistas orientales imprimen a sus obras. En este caso, la silla/butaca Pajarita, firmada por el estudio taiwanés Gridesign y auspiciada por el empeño y el esfuerzo del diseñador Lin Chingke, sobrepasa cualquier realidad estética. Delicado, simple, etéreo y, a la vez, robusto y fuerte, este asiento, que se organiza en torno a la repetición sucesiva de una lámina de bambú curvada, consigue que su aparente fragilidad resulte intimidatoria. Sin embargo, en cuanto el cuerpo descansa sobre su estructura, esta idea se desmorona por su propio peso.

Si es cierto que su nombre resulta fácil y hasta casi evidente por su visión frontal, en la que calca como una pegatina la forma curva de la pajarita utilizada en el vestir. Sin embargo, la delicada disposición de su trama de 13 listones y su particular y oculta sujeción interior consiguen que esta silueta pase casi inadvertida hasta un rato después de contemplarla detenidamente.

A esta forma debe también la particularidad de contar con una ventilación propia que muchos sofas de parecidas dimensiones quisieran tener. Y son esos mismos listones de bambú los que la dotan de diferentes espacios huecos para aprovechar como áreas de almacenaje. Así se descubre una pieza que funciona como mueble individual tanto por su forma como por su estructura.

www.gridesign-studio.com

 

Butaca Pajarita

Butaca Pajarita.


Vista frontal del asiento

Vista frontal del asiento.


Modelos en dos acabados

Modelos en dos acabados.


Detalle de ensamblaje

Detalle de ensamblaje.


Huecos para utilizar como repisa

Huecos para utilizar como repisa.

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