La pequeña empresa emergente, con base en Estados Unidos, Mojuhler nació tras la reflexión que hizo su propietario y fundador Ed Reynolds, al descubrir que cada año 12 millones de toneladas de mobiliario viejo o en desuso terminaban en los vertederos de su país. Una conciencia ecológica y una búsqueda de métodos que contrarrestaran este despropósito le llevó a la creación de una sistema de mobiliario modular o de kit que, debido a su composición y montaje, permitía reutilizar los elementos de una misma pieza para recrear una nueva.

Diseñado para servir a múltiples funciones , su sistema, que todavía está pendiente de patente y busca financiación que permita una futura producción, sólo tiene tres componentes principales: unas piezas estructurales hechas de contrachapado de madera y laminado, unos soportes angulares que estabilizan las piezas y unos pernos que permiten ajustar estas piezas. “La mayoría de los muebles modulares hoy en día, sólo sirve para un único uso funcional, como ocurre con numerosos modelos de estanterías o diferentes tipos de asientos. Yo quería diseñar un sistema que pudiera ser reconfigurado para tener diferentes usos funcionales y con la posibilidad de continuar adaptándose a medida que las propias necesidades del usuario cambiaran”; comenta Reynolds.

Diseñado, además, para que funcione como flatpack (embalaje plano) que permite un transporte más fácil y económico, el diseño de montaje se ha cuidado al máximo para que tras montar y desmontar las piezas varias veces sus compontes no sufran desgaste. “Con Mojuhler, usted no sólo está recibiendo una pieza de mobiliario, sino que está accediendo a un sistema que se puede seguir reconfigurando y personalizando”, defiende Ed Reynolds.

Fotos: MOJUHLER

www.mojuhler.com 

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