Muchos de los artesanos que trabajan con la arcilla describen sentir nuevas sensaciones en sus manos desde que se dedican a esta delicada labor de creación. La posibilidad de descubrir nuevas texturas y comportamientos en un material tan puro como este y ver cómo van tomando forma los diseños bocetados no tiene precio. Carla también comparte esta opinión, más o menos generalizada. Ella, además, cambió drásticamente de actividad en cuanto tuvo conciencia de que trabajar con cerámica le aportaba mucho más personalmente. Diseñadora de textiles durante más de 10 años en una importante empresa de lencería, decidió montar su propio negocio dedicado a vestir la mesa, apoyada por su marido, chef y propietario del restaurante La Pubilla en Barcelona, y porque esta nueva labor le permitiría tener una vida mucho más familiar.

“Hay momentos en la vida en los que hay que tomar decisiones. Mi cambio de actividad no fue algo premeditado. Unas clases semanales de cerámica a las que asistían para relajarme me abrieron un nuevo mundo totalmente desconocido. Un mundo, además, que está íntimamente ligado a la empresa de mi marido que tienen un restaurante en Barcelona. Me pareció curioso poder aunar ambas actividades, ya que al pensar en diseño de mesas también le estaba dando vueltas al tema de poder diseñar piezas para la restauración”, comenta.

Parament, que acaba de cumplir dos años, ofrece, además de todo tipo de objetos relacionados con el servicio de mesa como platos, fuentes o cuencos el extra de ser productos muy cercanos a la ecología y la sostenibilidad. “Soy una gran amante de lo ecológico. Antes de poner ningún articulo a la venta, los testo previamente y hablo con los artesanos que hacen las piezas para mi sobre el asunto. Lo mismo ocurre con los tejidos de lino”, dice Carla.

Fotos: Parament
www.parament.com

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