La orfebrería de calidad no vive su mejor momento, sobre todo, porque este trabajo artesanal, laborioso y costoso por los materiales utilizados, requiere dedicación casi exclusiva y un gran esfuerzo. Las pequeñas producciones que se realizan quedan, además, relegadas a encargos muy puntuales y casi la totalidad vinculados a la joyería. Sin embargo, de vez en cuando la actualidad nos sorprende cuando despunta el nombre de un joven diseñador/artesano que apuesta una vez más por recuperar esta técnica para hacer pequeñas producciones.

Megan Falconer es ese nombre porque su producción se circunscribe a una pequeña serie de piezas, principalmente recipientes y cuencos, y a las herramientas necesarias para trabajar sobre ellas. “Básicamente soy una creadora de herramientas y orfebre que se inspira en la naturaleza del campo de Escocia y en su ecología para realizar trabajos y diseños únicos. Para ello, utilizo trozos de roca y piedras que encuentro en el suelo, que luego se integran en mis piezas cuando comienzo a trabajar desde el origen con la fundición de bronce. Luego, utilizo estas herramientas para conseguir la textura que quiero conseguir en la realización de objetos funcionales como vasos de plata. Cada pieza es única e irrepetible, porque el proceso siempre varía, aunque siempre sigas los mismos pasos”, asegura Megan.

“Básicamente soy una creadora de herramientas y orfebre que se inspira en la naturaleza del campo de Escocia y en su ecología para realizar trabajos y diseños únicos.”

La joven diseñadora, además, vive muy de cerca todo el proceso de trabajo manual para conseguir objetos especiales en un mercado muy limitado: “Me encanta crear piezas de orfebrería porque siempre trabajas para conseguir el equilibrio entre un objeto de gran belleza y una funcionalidad concreta. Son objetos que terminan siendo un azucarero, una jarra o un medidor de líquidos. Lo malo es que no son productos para una mayoría ya que resulta altos de precio y esto limita mucho el mercado”, comenta la diseñadora.

Afortunadamente, no se siente presionada por el mercado puesto que el trabajo realizado durante estos años avala un nombre y una marca de prestigio. “Me encantaría dedicar todo el tiempo a la investigación de los materiales y a las posibilidades que ofrecen, pero tengo que sacar trabajo y, por eso, también hago colaboraciones para ciertas productoras. Es un poco el precio que hay que pagar para poder dedicarme a lo que quiero”, dice.

Así nació su propia línea de joyería, de producción corta pero más accesible al público en general. “Creo que joyería y orfebrería corren paralelas de la mano; se utilizan materiales parecidos sino iguales y, al final, también buscas un equilibrio entre belleza y utilidad, conceptos que en mis trabajos son primordiales”, asegura.

Lo próximo: una exposición en solitario, la primera desde que empezó, y asistir a la edición de septiembre de Maison&Object, en la que espera ampliar producción y contactos.

Photography © Megan Falconer

www.meganfalconer.com

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