Viajero en continuo movimiento e intenso observador de todo lo que sucede a su alrededor, el artista visual Pat Perry, oriundo del sureste del estado de Michigan y criado en la localidad de Comstock Park, al norte de Estados Unidos, se ajusta a las premisas que se le presuponen a este tipo de creadores independientes: inconformista, agitador social, aventurero, sin domicilio fijo, conductor de moto y de ranchera, detenido en alguna ocasión… Sin embargo, su predisposición desde niño hacia el dibujo, que siempre comenzaba con unos sencillos garabatos, y sus innatas dotes artísticas le señalaban como uno de los elegidos con un prometedor futuro.

Defiende, ante cualquier tipo de planteamiento, los parámetros que definen claramente sus obras y rechaza sin remordimientos ofertas cuantiosas si el proyecto no le interesa. Hay quien le puede considerar un snob, pero la implicación tanto emocional como de tiempo que invierte en la realización de sus trabajos deben cumplir fielmente con sus expectativas.

Lo más llamativo de su trabajo, que abarca todo tipo de propuestas gráficas, desde murales hasta grafitis o encargos para grandes empresas como el New York Times, Fearless Records o Urban Outtfitters, es su particular visión de los hechos. Es como si a través de sus obras, con un punto onírico, vislumbrase un mundo completamente diferente al que vemos el resto. Obras en tinta, en acrílico o en bolígrafo forman parte de un portafolio increíble que construye a medida que viaja y en el que deja plasmada su disconformidad con muchos de los problemas sociales que descubre.

Imagen del diseñador Pat Perry.

“Sólo quiero hacer trabajos que reflejen las situaciones que verdaderamente importan”, asegura el artista. Es como un nuevo Robin Hood que deambula por el mundo a la búsqueda de nuevos valores sociales y que expresa, a través de su obra, todo aquello que le preocupa. “Empecé a viajar en autostop o de manera alternativa en trenes de mercancías sin contar con grandes medios. No tenía dinero y quería descubrir el país. Tampoco necesitaba llevar demasiadas cosas en mi mochila, solo quería hacer arte y es lo que quiero seguir haciendo”, comenta.

“Solo quiero hacer trabajos que reflejen las situaciones que verdaderamente importan”

Lo que hace regularmente es participar en proyectos de colaboración, como los que desarrolla con la Beehive Design Collective, un movimiento de justicia social centrado en las artes para dar a conocer problemas que afectan a ciertas comunidades sociales. “A través de este movimiento y gracias a mi trabajo gráfico he podido dar visibilidad a problemas de Detroit, ciudad en la que ahora vivo, como la falta de alimentos, el desempleo, la educación o del sistema de abastecimiento de agua”, comenta.

Ilustración para la revista "California Sunday".
Trabajo para "Campesino Power".

Lector habitual de autores como Max Horkheimer, Friedrich Nietzsche o David Foster Wallace, Pat intenta gestionar todos los procesos de los que se alimenta su trabajo. Por eso, para él es importante no estar quieto. Recientemente viajó a varias ciudades de Europa, invitado por diferentes festivales internacionales de diseño como el Mad by Domestika o el Offf de Barcelona para hablar de la filosofía de su método.

“A veces solo busco escapar de los sitios. Necesito estar solo y comportarme como un mero observador de las cosas, para posteriormente construir un vocabulario visual de todo lo que he visto”, dice. Sus pequeñas libretas aparecen repletas de estudios, dibujos incompletos y bocetos rápidos de personas y objetos que se mueven; todos hechos con un bolígrafo de tinta negra.

Pat ha sentido siempre el apoyo constante a su trabajo y al camino que había elegido, desde sus padres y hermanos hasta su mentor Chuck Anderson. Él fue un referente muy importante para el joven Pat cuando quiso abandonar los estudios y Anderson le comentó que para tener la libertad creativa y hacer lo que quisiera debía seguir su instinto y guardar siempre algo de dinero para los imprevistos.

“A veces solo busco escapar de los sitios. Necesito estar solo y comportarme como un mero observador de las cosas, para posteriormente construir un vocabulario visual de todo lo que he visto”

Gracias a este tipo de consejos y a un trabajo realmente espectacular, Pat controla por completo su trabajo y decide el destino de su carrera. Fuera de su casa, en un barrio completamente devastado de Detroit, le esperan su caravana, en la que vivió durante un tiempo y que fue un pequeño refugio donde se escondía de las miradas ajenas, y un nuevo viaje de destino desconocido porque, como dice de sí mismo, es un aventurero.

Bocetos y apuntes en libretas de notas.

Previo en lápiz antes de realizar el trabajo final.

Fotos: Pat Perry

www.patperry.net

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