El estudio australiano, con sede en Copenhagen, y cuya cabeza visible es el diseñador Nikolai Kotlazczyk, esconde una fórmula de trabajo que supedita el resultado de sus piezas al material con el que va a trabajar en cada proyecto. Por eso, hay que destacar que cada uno de sus artículos se basan en la simpleza del diseño, un método que no se esconde en artificios ni busca el éxito con una pieza demasiado llamativa. Kotlazczyk apuesta en cada uno de sus encargos por elementos cotidianos, perdurables y con personalidad, y por materiales, como en este caso el corcho, que posibilitan crear objetos diferentes y de aspecto curioso.

Su colección de luminarias Porto, que han sido producidas por los artesanos locales Knastenlos, están realizadas en corcho y con unos acabados de color que recuerdan a los pigmentos natuales extraidos de piedras e insectos, que usaban romanos y griegos en la antigüedad.

El nombre de la colección es un homenaje a la historia de Portugal, país junto con España convertido en uno de los grandes productores de corcho de la vertiende mediterránea, y a su tradición vinícola, en la que el corcho era parte fundamental del embotellado artesanal.

Ahora, las lámparas Porto recuperan viejas técnicas de teñido y acabado, que artesanos locales aplican con esmero a cada una de sus piezas. La calidad del producto, además, se aprecia en los acabados interiores, en contacto con la bombilla, que apuestan por el blanco o el color vino.

www.czyk.com.au

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