De estética futurista, la colección de luminarias Scintilla, diseñadas y concebidas por el joven y prometedor diseñador australiano Max Leishman, son el resultado de un trabajo de clase durante sus estudios de diseño industrial en RMIT en el año 2015. A priori, el proyecto inicial, cuya duración no iba a ser superior a los tres meses, se podría haber quedado en un simple boceto; pero la capacidad del propio diseñador para ver más allá y confiar en las enormes posibilidades futuras de este diseño, consiguieron que ese trabajo se prolongara durante tres años más, ya fuera de la universidad, y viera por fin consolidadas sus posibilidades de convertirse en un producto dentro del mercado de la iluminación.

“El feedback en cuanto comencé a presentar el proyecto ha sido muy alentador, cosa que me alivió bastante. Sobre todo porque descubrí que estaba haciendo algo correctamente, un diseño que era viable y que, después de mostrarlo en diferentes ferias por el mundo, vi que era una realidad con futuro. Fue una sensación muy alentadora descubrir que aquel proyecto podía convertirse en algo real”, comenta el diseñador.

A la izquierda, y sobre estas líneas, modelo de luminaria Scintilla en diferentes composiciones y estructuras.

Después de este respaldo, Max decidió iniciar su camino como único creativo de un pequeño estudio con su propia marca y la viabilidad del proyecto Scintilla se ha convertido en una colección de lámparas diferentes con muy buena crítica entre los profesionales del ramo. “Tengo una gran cantidad de proyectos en mi cabeza y es de agradecer recibir correos electrónicos de grandes arquitectos que se interesan por este trabajo”, asegura.

“La colección Scintilla, a pesar de que es producto predominantemente geométrico, pierde parte de su formalidad y seriedad en cuando se realizan ciertos ajustes orgánicos ”

Con una estética tremendamente sobria y minimalista, Max es un apasionado del trabajo con los ángulos, una geometría que le permite moverse con sigilo entre la fina línea de los productos que llaman la atención por su funcionalidad y acabados y la de aquellos que se consideran inalcanzables. “La colección Scintilla a pesar de que es producto predominantemente geométrico pierde parte de su formalidad y seriedad en cuando se realizan ciertos ajustes orgánicos en la disposición de su haz lumínico. Además, siempre he pensado que este trabajo esconde algo de producto escultórico”, dice Max.

Por lo demás, Max es un apasionado del proceso de creación, un detalle que dice mucho de su método de trabajo y que le representa. Así como descubrir toda la historia que se esconde detrás de cada proyecto. “En mi estudio puedes ver primeras maquetas, bocetos inacabados, prototipos…. Todos ellos esconden una verdad y muchos dolores de cabeza”, dice.

Aunque la colección pudiera parecer fácil de producir, Max confirma que detrás de este diseño hay un gran trabajo de estudio, de ver cómo reaccionaba el aluminio, material básico de cada modelo, o de ver como se integraban la parte menos visibles como el propio cableado de cada pieza. En cuanto al diseño futurista, la influencia de películas como la Guerra de las Galaxias o de Legacy Tron es evidente, puesto que Max es un gran seguidor de ambas sagas. “Debía alejarme de estas influencias y alejarme de esta estética para dar rienda suelta a mi creatividad”, sostiene.

De momento, la búsqueda de una productor que quiera hacerse cargo de los costes de elaboración y los futuribles proyectos bajo su marca, son las dos cosas que de momento el quitan un poco el sueño a Max, pero confía que en 2019 surjan más proyectos propios que le pongan en el camino.

Moldes metálicos, durante el proceso de fabricación, de la lámpara Scintilla.
Retrato del diseñador Max Leisman.

Fotos: Max Leishman.
www.maxleishman.com

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