Resulta ineludible relacionar el trabajo creativo de Juan Travieso con su cultura, con sus primeros años de crecimiento en la isla de Cuba, con sus vivencias personales durante la etapa comunista y con sus relaciones familiares. Cuando observas una de sus creaciones gráficas, alguna o varias de estas referencias se hacen presentes, inevitablemente. Es, digamos, su sello personal y una circunstancia que identifica su obra. “Mi trabajo es un compendio de muchas influencias y estilos. Experimento con varias formas creativas que se mezclan para conseguir lo que hago. No sé si ese estilo tiene un nombre específico”, dice.

Luego, cuando observas detenidamente y te adentras en la temática de sus trabajos, también eres consciente de que hay circunstancias que le preocupan enormemente y que son parte reiterativa de su proceso creativo. Lo vemos en sus series sobre pájaros o en su aproximación a la problemática de la fauna en vías de extinción. “Mi tono es político y oscuro y está escondido en los colores cálidos. Mis obras tratan sobre animales que están en vías de extinción, pero también sobre problemas sociales y políticos”, asegura.

Sin embargo, lo que verdaderamente llama la atención en su obra son sus complejas composiciones en las que se mezcla el mundo geométrico con el realismo. Obras de formatos de todo tipo, con figuras humanas y de animales troceadas en mundos irreales. “A mí, como creador, me gusta jugar con nuevas posibilidades. Creo que es mi obligación intentar aportar nuevas formas y combinaciones a lo que hago. Para mí, fragmentar o “destruir” una imagen es una manera de conseguir una nueva visión. Es mi forma de añadir algo nuevo al mundo del arte y de llamar la atención sobre un hecho concreto”, dice el artista.

Y luego está el color de su trabajo, un golpe cromático que, según sus palabras, está más relacionado con las ideas que con la cultura caribeña propiamente dicha. “A la gente le llama mucho la atención la belleza del conjunto por sus colores, más que por los posibles mensajes que pueda haber detrás de cada obra. En cualquier caso, el color es parte esencial en mi trabajo”, afirma Juan.

“Mi tono es político y oscuro y está escondido en los colores cálidos. Mis obras tratan sobre animales que están en vías de extinción, pero también sobre problemas sociales y políticos”, asegura.

En su estudio en Miami, ciudad en la que se instaló tras una primera etapa de un año en Boston, Juan cuenta además con grandes amigos y colaboradores; amigos muy críticos con trabajo y que le influyen enormemente en sus obras. Sin embargo, si hay alguien que ha sido determinante en su desarrollo como artista son sus padres y sus dos hermanas. “Mi padre fue mi primera gran influencia. El dibujaba para mi y yo recortaba esos bocetos para jugar con ellos. Aquellos recortes fueron mis primeros muñecos de juego. Siempre estaba haciéndome juguetes con materiales que encontraba”, nos dice.

Juan Travieso en su estudio de trabajo.
Obra acrílico y gouache sobre papel "Our Hands are Tainted".

Y la evolución continúa a pesar de los errores que puedan surgir por el camino. Errores de los que siempre aprende y que le sirven para depurar su trabajo en el futuro. “Ahora mismo mi obra atraviesa por un momento de mucha complejidad, pero en cualquier momento puedo volver atrás en el método y apostar por algo más simple”, dice.

Fotos: Juan Travieso/Jenn Singer Gallery

www.juantravieso.format.com

Trozo de mural colaborativo, El Tigre de Juan Travieso y Miguel Machado, en Gainsville, Florida.

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