LA MARCA

Piezas ornamentales gestuales diseñadas para las manos, realizadas en plata y acrílico.

Intentar delimitar el campo de trabajo de la artista norteamericana Jennifer Crupi resulta complejo y delicado, básicamente, por la particular estética de sus piezas. Sus “Joyas” resultan, desde el primer vistazo, abrumadoras y sobrecogedoras; no solo por sus especiales formas y acabados, sino por el particular modo que tienen de interactuar con el portador que se atreve a llevarlas. La diseñadora misma dice que sus pequeñas obras de arte reflejan claramente la fascinación que siente por el diseño y la estética de los aparejos o útiles médicos y científicos. Además, hace especial hincapié en el vínculo que se crea por esta razón con el cuerpo humano y en la yuxtaposición que se produce entre la formas de la naturaleza y la del cuerpo humano.

“Todas mis piezas se articulan en torno a varios gestos o posturas, y a sus diferentes significados asociados”.

Como resultado, el trabajo de Jennifer es a menudo y, según ella misma confiesa, “genial, industrial y con aspecto de prótesis”. Su búsqueda constante de la precisión en sus obras, la llevan a realizar a mano, incluso, los pequeños tornillos y remaches que las ajustan. “Mi trabajo no es el de la joyería típica, sin embargo, la conexión que hay y que se estable con el cuerpo humano ha evolucionado mucho a partir de mi formación en joyería”, asegura. Es por tanto, un nuevo método de comunicación entre el individuo y su entorno a través del lenguaje corporal.

Tres de las piezas basadas y adaptadas a los gestos y movimientos del cuerpo humano.

Jennifer asegura, además, que con la creciente presencia de las redes sociales, el correo electrónico y los mensajes de texto la verdadera comunicación interpersonal se desvanece por minutos y muchos de nuestros sentimientos más profundos se pierden. “Todas mis piezas se articulan en torno a varios gestos o posturas y a sus significados asociados, con la esperanza de que los espectadores se den cuenta de la importancia que tiene nuestro cuerpo a la hora de comunicar”.

EL DISEÑO

Bocetos previos y diseño de formas y acabados.
Pieza en proceso de construcción y prueba de componentes.

Piezas en peanas de metacrilato para exposición.

“A priori puedo tener muchas ideas en la cabeza, pero también necesito mi tiempo para aclararme. Por eso, la búsqueda de esas ideas, la investigación previa y los bocetos son parte tan importante en mi trabajo antes de conceptualizar cualquier diseño. Luego, cuando ya sé lo que quiero, comienzo a esbozar tridimensionalmente las piezas con la realización de modelos previos”.

Sin embargo, nada es producto del azar y Jennifer recurre muchas veces al pasado para hacer algo nuevo y bebe de las formas de objetos antiguos -particularmente de aparejos científicos y médicos- “Me siento fascinada por el detalle, los acabados, la ornamentación y los mecanismos de la época Victoriana. También una visita a un museo o a una tienda de antigüedades puede entusiasmarme para crear nuevos objetos”.

“Me interesa mucho la psicología y empecé a investigar, mientras estudiaba, el movimiento del cuerpo humano y su comunicación no verbal”.

En cuanto al concepto de su trabajo, se nutre de la gente, sobre todo, del lenguaje del propio cuerpo humano. “Me interesa mucho la psicología y empecé a investigar, mientras estudiaba, el movimiento del cuerpo humano y su comunicación no verbal, las posturas, los gestos…, por eso, toda la información de la gente que me rodea es importante”.

Piezas en espejo de la colección “Guarded Gestures”.

Sin embargo, Jennifer considera básico que su actividad creativa tenga sentido y sea reflexiva. Es lo bueno que tiene el arte, que produce reacciones en quien lo contempla y puede conectar profundamente con el espectador. “Mucha gente me dice que mis obras les asustan, pero también las hay que las quieren usar inmediatamente. Si hago bien mi trabajo como artista, por lo menos espero provocar que los espectadores se detengan, piensen y se relacionen. La serie Ornamentals Hands está diseñado para ser más femenina, sobre todo por el tamaño de las piezas, pero otras colecciones como Foot Bouncer, Power Gesture o Finger Tapper se adaptan a varios tamaños y están diseñados para ser más andróginos”.

LOS MATERIALES

La mayoría de las veces, Jennifer hace versiones previas de sus piezas en aluminio o cobre. En ese momento es importante que los elementos mecánicos o técnicos que llevan algunas joyas funcionen perfectamente. Es un punto básico para el éxito de cada diseño. “A partir de ahí, comienzo un proceso lento y deliberado de fabricar el objeto en chapa y alambre. A menudo tengo que cortar, martillear, soldar o remachar todas las piezas. Un cuidado proceso de limado, limpieza y pulido lleva al metal a un acabado reluciente”.

Piezas adaptadas a tres gestos posturales diferentes.

“Amo por encima de todo trabajar el metal, para sentirlo y descubrir cómo se puede transformar”.

Además, no se siente solo satisfecha con el uso particular que cada uno haga de su pieza y piensa también en qué otro uso puede tener cada diseño. Así, crea para cada una de ellas un soporte que las presenta como pequeñas obras de arte para contemplar. Crear cada pieza a mano, la hace única. “Amo por encima de todo trabajar el metal, para sentirlo y descubrir cómo se puede transformar. Es un material adaptable que puede parecer duro o blando, oscuro o brillante, con textura o liso. También me encanta su integridad”.

Retrato de la diseñadora en su taller de trabajo.

Fotos: Jennifer Crupi.

www.jennifercrupi.com

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