Los trabajos realizados por Françes Gasch son de líneas sencillas, limpias y de ejecución impecable. Él mismo reconoce la influencia de las directrices del diseño más racional y podemos asegurar que respira en sus piezas un marcado carácter práctico y funcional. Sus métodos de autoproducción y diseño pasan por depurar ideas sencillas y transformarlas en lo que son, solo aquello que el diseño necesita. Asegura Gasch que el ornamento porque sí no tiene mucho sentido puesto que no aporta nada y la forma de los objetos debe estar determinada por su función.

De entre sus primeras piezas, la mesa Taula, que esconde en su diseño un extra de funcionalidad que la convierte en un mueble multidisciplinar. Aparentemente es una mesa, pero incluye varias superficies de trabajo intercambiables. Así, se puede utilizar como espacio para poder trabajar de distintas maneras e incluso comer, y a la vez es un objeto expositivo en el que se pueden desarrollar funciones como servir de contenedor o donde desarrollar una muestra.

El diseñador Francesc Gasch.

Tres opciones de trabajo de la mesa Taula.

“Fue uno de los primeros diseños que hice cuando dejé la universidad. Buscaba aplicar un concepto en el que destacara sobre todo la simplicidad de sus líneas combinadas con la modularidad. También era importante crear diferentes superficies de trabajo, que facilitasen al usuario trabajar o desarrollar cualquier actividad de forma más organizada”, comenta el diseñador. A esta particular sencillez contribuye también la madera clara y el color blanco de la estructura metálica, aspectos que la vinculan también con el diseño nórdico, otra de sus influencias.

Mesa de trabajo Taula con componentes móviles.

Detalle de acabado de la superficie.

Posición de la mesa como expositor.

Algo parecido pasa también con el taburete Trois. “ La delgadez de sus patas y la simplicidad de sus líneas lo posicionan como un diseño minimalista y a la vez funcional. Para actualizarlo se utilizan elementos, colores y texturas que le aportan calor y volumen al objeto, convirtiéndolo en un producto más amigable”, dice el diseñador.

“La forma en la que suelo empezar los proyectos es bastante visceral al principio. Muchas veces encuentro el punto de partida en el azar”

Y al ser un producto con un diseño teóricamente más sencillo, ¿requiere menos esfuerzo creativo? “La forma en la que suelo empezar los proyectos es bastante visceral al principio. Muchas veces encuentro el punto de partida en el azar, en el encuentro accidental de algún problema que requiere una solución de algún objeto o en elementos que no satisfagan mis propios gustos. Luego, poco a poco voy generando formas que aportan algo, ya sea desde el punto de vista funcional como del estético. Finalmente, a medida que el proyecto avanza, queda poco espacio para la improvisación”, dice.

Taburete Trois acabado en madera, un trabajo hecho en colaboración con Ángels Gratacós.

Pero además, algunos de sus diseños, apuestan por recuperar viejos métodos de trabajo para aplicarlos a objetos nuevos con una nueva perspectiva de uso. Esta es una inversión, tanto emocional como de valores y de trabajo, en la que el banco Milano es un objeto fetiche. Este asiento es una pieza que no lleva elementos de fijación ajenos al diseño del propio mueble (sin pegamentos ni clavos) y que puede soportar más de 200 kilos de peso.

De lo más nuevo, y en la misma línea de autoproducción, las macetas Faceta, unos tiestos de cerámica que se pueden colocar sobre una ligera estructura de acero color cobre. Una producción limitada de este mismo diseño, en colaboración con la ceramista Rosa Cortiella, ofrece una versión arty y numerada.

Maceteros para plantas Faceta, un proyecto en edición limitada de Francesc Gasch Studio, ED JINN y Rosa Cortiella Ceramics.


Banco Milano, un proyecto de mobiliario sin fijaciones que apuesta por la construcción tradicional realizado en madera de abedul y barniz al agua.

Fotos: Guifré de Peray

www.francescgasch.com

 

 

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