Trabajar con materiales que se salen de lo común lleva implícito muchas veces resultados imprevisibles. En la mayoría de los casos, y tras unos estudios previos realizados con estas nuevas materias primas, suelen conseguirse espectaculares formas, incluso de mayor repercusión visual por características tan obvias como la ligereza, la moldeabilidad o la resistencia. Eso es lo que ha conseguido la diseñadora danesa Vibeke Fonnesberg Schmidt, una ceramista de formación, que tras probar fortuna en la realización de sus proyectos con materiales más comunes como la cerámica o la madera, se ha posicionado como una de las mejores artesanas del plexiglás. 

Me encanta descubrir las posibilidades que ofrecen los materiales. “Para mí es muy interesante conseguir formas nuevas. Soy una gran apasionada de las formas geométricas y juego con las estructuras orgánicas para obtener resultados más interesantes y con una gran carga de sorpresa, asegura la diseñadora.

Conocido como el vídrio acrílico, esta resina sintética, que es la más transparente de los plásticos, permite, dada su alta maleabilidad, obtener formas que son imposibles con otros materiales y realizar piezas de gran volumen, pero de escaso peso.  Reconocida en el mundo del diseño, sobre todo, por su lámpara Bau, acabada en madera y que realizó para la marca Normann Copennhagen, Vibeke apuesta ahora por utilizar en sus lámparas de nuevo cuño la combinación del plexiglás y el latón. “He descubierto que me encanta controlar todo el proceso de producción de mis trabajos. Me encanta ser la diseñadora y la realizadora.

Disfruto mucho del complejo momento que se produce cuando diseño alguna de mis lámparas en el ordenador y de la posterior construcción de pieza convertida en una lámpara real. Además, pruebo continuamente las posibilidades que me ofrece el latón en combinación con el vidrio acrílico, especialmente con sus diferentes colores. Me encanta descubrir la sorpresa final que se produce a veces tras una árduo proceso de trabajo”, comenta Vibeke.

Ella misma define sus lámparas como objetos de una gran estética escandinava, pero que también están influenciados por un pequeño toque del depurado estilo italiano. “Lo malo de este tipo de trabajos tan meticulosos y elaborados artesanalmente es que la gente desconoce la cantidad de tiempo que le dedicas y, por eso, muchas veces comparan los precios de algo artesanal con otro producto parecido, pero realizado a gran escala, y piensan que son caros. Ese factor juega en contra de las producciones artesanales, pero, hay gente para todo”, dice.

Sin embargo, este no es un factor que inquiete a la diseñadora, porque piensa que sus potenciales clientes también exigen cierta exclusividad en sus piezas. “La mayoría de las lámparas son piezas únicas. Y yo prefiero hacerlas personalmente y todas diferentes para de alguna manera customizarlas para cada cliente”, comenta. 

http://www.vibekefonnesbergschmidt.dk

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