Muchas veces presuponemos que los artistas son personas que se expresan mejor a través de sus obras que de las palabras. Esto no se puede extrapolar a todos, pero muchos confían que sea el espectador el que interprete directamente este lenguaje.

Solo quiero que mis proyectos sirvan para que la gente que los aprecie, los interprete personalmente y saque sus propias conclusiones

Cristian Boian, uno de los pocos diseñadores gráficos e ilustradores digitales rumanos con repercusión en el mundo del gráfico, también recurre a esta “técnica” porque cree que la persona que observa su trabajo es la que debe descubrir qué le llama la atención de ese trazo o de esa línea.

“No me gusta hablar de mi trabajo. No soy una persona de muchas palabras. Solo quiero que mis proyectos sirvan para que la gente que los aprecie, los interprete personalmente y saque sus propias conclusiones”, asegura Cristian Boian.

Quienes conocen a Cristian lo definen como un amante por la experimentación con las nuevas tecnologías para crear curiosos grupos de trabajo, en los que la unión entre puntos y líneas determinan el resultado final. En sus obras el uso del color y de las formas recuerdan al movimiento sideral de los años 60/70, donde lo psicodélico irrumpió con enorme peso visual.

Obras ambiguas muy graficas, texturas en un espacio de volúmenes planos, falsas simetrías y complejas tramas. Mundos dentro de mundos.

www.cristianboian.myportfolio.com



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