El desconocimiento sobre las técnicas de producción del vidrio y la falta de interés por saber cómo se consigue transmitir a un material como éste características como elasticidad, brillo o transparencia convierten a esta especialidad artesanal en una de las grandes desconocidas entre las artes manuales. Sin embargo, cuando uno de estos objetos reclama inexorablemente nuestra atención ha llegado el momento de descubrir la magnificencia de su acabado o el delicado contorno de sus formas.

Alex Añó lo sabe mejor que nadie. Lleva bregando con el borosilicato de pirex desde hace más de 15 años y todavía se sorprende cuando consigue imprimir a alguna de sus piezas esa magia especial que las hace únicas. “Siempre me sorprendo con los resultados, porque muchas veces tienes un pequeño boceto de lo que quieres hacer y, cuando te pones a ello, descubres que lo que has conseguido no tiene nada que ver con esa primera versión. Incluso es bueno cuando te equivocas. Creo que es maravilloso dejarse sorprender por el propio desarrollo del trabajo”, asegura este apasionado del vidrio.

Alex Añó, creador y artista del vidrio de Vidrebufat.

Sus piezas, que ahora se acercan al mejor momento del minimalismo por su delicada y sencilla belleza, esconden según sus propias palabras un lenguaje propio. “Es básico que cada uno de tus trabajos trasmitan algo, y eso se consigue cuando estás desarrollando una labor que te gusta y en la que te permites hacer lo que quieres”, comenta Alex.

“Es básico que cada uno de tus trabajos trasmitan algo, y eso se consigue cuando estás desarrollando una labor que te gusta”.

Jarras, vasos, botellas, copas…. de líneas ligeras, pero con un aire muy contemporáneo y actual, forman parte de su producción más reciente. “Ahora estoy más volcado en formas más sencillas, de aspecto más orgánico. Normalmente, cuando estoy trabajando me dejo llevar más por el corazón. También tengo alguna pieza con color y con líneas un poco más agresivas, como unos floreros-botellas con pinchos, pero ahora atravieso por un momento algo más ligero”, dice.

Bodegón de botellas de vidrio soplado.

Pareja de copas realizadas artesanalmente a mano.

Juego de vasos y pareja de botellas con tapón de color.

Esa libertad creativa, el control absoluto de todo el proceso de producción y el poder recuperar con su trabajo piezas que guardan mucha relación con los viejos instrumentos de laboratorio, consiguen que este artesano contemporáneo se mantenga firme en su trabajo. Una actividad que bebe de los encargos y de una producción propia que él llama “autoencargos” y que vende en su propia tienda online y en escogidos puntos de venta. “La técnica del vidrio soplado es especial; se necesita mucha experiencia para hacerla a conciencia y, por eso, creo también que mis piezas tienen un plus. No soy un productor al uso; prefiero hacer cosas más personales y que no dependan de una necesidad del mercado, aunque esta circunstancia me lleve a no tener un catálogo enorme ni a formar un gran equipo bajo la marca Vidrebufat”, comenta Alex.

“No soy un productor al uso; prefiero hacer cosas más personales y que no dependan de una necesidad del mercado”

No podemos olvidar que el mercado también atiende a modas y tendencias más o menos creadas y eso exige nuevos planteamientos y una oferta más diferenciada. Por eso, Alex investiga introducir en sus trabajos nuevos materiales como la madera, una opción que le permite crear productos diferentes. “Solo quiero hacer cosas bonitas, que puedan ser útiles y que transmitan algo”, dice.

Trío de frascos con relieve y color.

Proceso de trabajo con aplicación de calor.

Pulido y lijado de pieza.

Juego de frascas con decoración de color.

Fotos: Ingrid Solé, Jep Brengaret y Carles Roig.

www.alexfrosum.com

www.vidrebufat.com

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