A pesar de que pueda parecer vanidoso, Abraham Menéncez, gijones de 38 años, es un profesional de lo artesano que ha triunfado en poco más de tres años. Para él, lógicamente, y también para su perro, Manolito, que escucha atentamente esta conversación, el éxito como la gran mayoría de los mortales lo entendemos debiera suponer conseguir una estabilidad económica que le permitiera vivir holgadamente sin necesidad de trabajar. Esa puede ser una opinión muy loable, pero sería una auténtica lástima perder toda esa creatividad por el mero hecho de vivir cómodamente sin obligaciones. Conociendo sus inquietudes, esa circunstancia no creo que sea posible. Así que, sintiéndolo mucho, Abraham, vas a tener que seguir sorprendiéndonos con tu faceta artística y creativa. 

Su marca de cerámica Abe the Ape, que apenas tiene un trienio de existencia, se ha posicionado cómodamente entre las mejores propuestas del mercado de lo hecho a mano y de manera artesanal. Su trabajo, en el que ha invertido muchas horas, sobre todo, por la noche, que es cuando mejor trabaja porque hay menos ruido y se dispersa menos, no ha sido fruto de una cuidada planificación.

“Las cosas muchas veces se suceden sin saber muy bien porqué, pero al final consigues llegar a un destino que a, priori, no lo veías nada claro”, asegura el diseñador.

Abraham recuerda que de niño, los conocidos y amigos de la familia siempre le decían a sus padres que estaba especialmente dotado para el dibujo. Sus pequeñas ilustraciones, viñetas y monigotes de su cuaderno de dibujo eran parte de la comidilla cuando alguien llegaba a casa y descubrían sus primeros trabajos. “Siempre se me dio bien dibujar, pero eso se quedó básicamente ahí porque durante el resto de mis estudios tampoco fue una faceta que desarrollé para perfeccionar o mejorar”, dice ahora. Su llegada a la ilustración fue casual, puesto que, tras haber estudiado publicidad y trabajar como comercial en el medio durante un tiempo y de probar suerte en la venta de muebles, una pequeña crisis existencial provocó que su vida diera un giro decisivo a los 30 años.  Era el momento de tomar las riendas de su destino profesional y Abraham invirtió el poco dinero que tenía ahorrado en apuntarse al Instituto de Diseño Europeo en Madrid. “Fueron unos años complejos en los que le eché muchas ganas, durante los que comí muchos macarrones y en los que invertí todo el dinero que tenía, pero ha merecido la pena. Al menos estaba haciendo algo que realmente me fascinaba”, comenta. 

Set de cinco platos animales

Set de cinco platos animales

Su especialización en textil, tras sus años de formación, fue el primer paso para comenzar a colaborar, primero con amigos de la propia promoción y después con algunas marcas como Suárez, Moschino, La casita de Wendy o el diseñador Moises Nieto. “Al principio era un poco frustrante tener ciertas entrevistas de trabajo, enseñarles tu portafolio y escuchar que estaba muy bien, pero que querían otra cosa. Al final, hasta que realmente monté mi pequeña empresa de cerámica y conseguí sacar a adelante mis primeros trabajos, no pude hacer mis propios dibujos”, dice Abraham.

Actualmente, Abe the Ape refleja su estilo más personal y se ha convertido en una marca de referencia dentro del mundo de la cerámica y del diseño y ocupa todo su tiempo. “El éxito de mi trabajo se lo debo al apoyo de la gente que me conoce, a ofrecer un producto diferente, cuidado y a muy buenos precios, y al tiempo que invierto en todo esto. Siempre me faltan horas para hacer más cosas. De hecho, duermo de cuatro a cinco horas porque trabajar me ocupa todo el día”, dice.

1. ¿Qué queda de aquel joven que empezó a estudiar diseño después de abandonar el mundo de la publicidad y las ventas?

La verdad es que todavía mucho, porque, a pesar de que las cosas no me han ido mal, es difícil conseguir un hueco en el mundo del diseño y de la decoración. Sigo con la misma ilusión de mis inicios y, sobre todo, perdura en mí, ese ansia por hacer más cosas, tocar palos diferentes, descubrir nuevas técnicas de trabajo, etc.

Colección Hitchcok

Colección Hitchcok

2. Se especializó en diseño textil, de estampados… ¿En qué momento se cruzó la cerámica en su carrera como ilustrador?

Poco después de acabar mis estudios, mi amiga Inés, de la Casita de Wendy, me comentó que en los talleres que impartían en sus instalaciones había un curso de cerámica. Me apunté a él y ahí comenzó todo.

3. Mezclar cerámica e ilustración forman un buen tándem?

En mi caso, ha funcionado perfectamente, porque empecé haciendo yo mismo a mano los primeros platos de mi colección, los llevé al horno y después los decoré con mis dibujos. Evidentemente, te tiene que gustar la estética de mi trabajo, pero creo que las cosas sencillas se fusionan bien juntas. Mis platos son blancos y mis dibujos son limpios. Creo que ya he conseguir una linea de trabajo muy concreta.

Plato Nancy Reagan

Plato Nancy Reagan

4. Empezó haciendo animales, ciervos, osos, pájaros…. Ahora ha incorporado otro tipo de elementos a sus motivos, como por ejemplo la serie de actrices de Hollywood y de películas míticas. ¿Es un cambio de dirección?

No. Es ampliar el abanico de la oferta. Lo de la serie de actrices fue un poco casual porque conocí a la nieta de Angela Lansbury y le hice un plato especial para ella. Le encantó y ahí vi la posibilidad de continuar con otras actrices como Audrey Hepburn, Sofía Loren, Tippi Hedren, Shirley MacLaine, Grace Kelly…. Hay ya toda una colección dedicada a ellas.

5. Pero también se atreve con los juegos de café, las jarras…

Es otra forma de dar salida a lo que tengo en mi cabeza. En este caso cuento con la ayuda del Centro Cerámico de Talavera. Les mando los diseños, superviso la producción y me ayudan mucho en aspectos técnicos de las piezas. Es posible que el asa de una taza no sea viable y me lo dicen, buscamos soluciones. Hacemos un recorrido juntos hasta conseguir lo que yo quiero…..

6. ¿Porqué en este tipo de productos no ha introducido el color?

Primero, porque creo en el color blanco. Me apasiona. Mis piezas son en blanco y en negro porque me identifico con esas tonalidades y, evidentemente, porque el color encarece enormemente el precio de las piezas. Para mí, ahora mismo, no es viable hacer eso.

7.¿Son Jonathan Adler y Jaime Hayón dos figuras en las que fijarse para conseguir llegar a lo más alto dentro de su especialidad?

Por Supuesto, ambos tienen un producto muy importante, aunque Adler ya ha sobrepasado cualquier expectativa de trabajo. Hace todo tipo de productos ligados a la casa. Y Hayón es un genio creativo.

8. Ahora está probando suerte con materiales como el bronce y lo incorpora a algunos de sus objetos de cerámica. ¿Evolución, cambio?

Hay que seguir hacia adelante y descubrir cómo se fusionan materiales tan diferentes como estos, pero ya he visto alguna prueba y el resultado es muy bueno. No puedes permanecer atado a una misma dinámica de trabajo durante mucho tiempo porque te estancas.

Colleción Billy Wilder

Colleción Billy Wilder

9. Su estética bebe mucho de la imagen de los años 50, 60 y 70, sobre todo ahora con la serie de actrices de Hollywood. ¿Es el mejor momento para explotar esta imagen?

La tendencia estética actual retoma conceptos de los años 70 que todos estamos acostumbrados a ver en casa de nuestras abuelas o padres y vive un gran momento, pero en mi caso hago diseños y dibujos que yo me compraría. No puedo hacer algo que no me guste. Por ejemplo, siempre he defendido la estética de Disney. Yo soy muy Disney, tiene una imagen que me cautiva desde siempre. Además, es una línea que me gusta reivindicar y defender. Para mí, siempre ha sido un referente. De ahí el éxito de mis platos con imagen de los años 50.

10. En enero acude a la feria Maison&Object de París como invitado en el apartado de nuevos talentos. ¿Qué supone para usted y para su marca?

Es un gran espaldarazo, aunque todo eso lo podré descubrir cuando regrese de la capital francesa y evalúe la experiencia. A priori es una forma de internacionalizar mi marca.

11. ¿Y no le da miedo perder cierta esencia de producto si la producción se dispara por el éxito?

Espero poder controlar todo esto sin que la marca se resienta.

12. Y qué es lo siguiente. ¿Con qué nos va a sorprender en el futuro?

Con textiles. Es como una asignatura pendiente. Hacer platos y juegos de café o jarrones está muy bien, pero como marca hay que posicionarse mucho más y abarcar disciplinas muy diferentes. Ya estoy en contacto con varios artesanos de Marruecos porque quiero que la producción se haga allí. Son muy buenos en este tipo de trabajos y creo que es una gran aventura. Pero no me da miedo. A partir del verano de 2015 espero contar con una producción de textiles de alta gama que me satisfaga. Además, también estoy en conversaciones con Gancedo para una posible colaboración en papeles pintados y textiles, pero, bueno, todo se andará.

This article is also available in English